Vivir en comunidad – El Woofing como alternativa de alojamiento y aprendizaje

La pampa sagrada como denominaron los Quechuas a Vilcabamba es un sitio mágico, poseedor de una fuerza de atracción intensa, un pueblo rodeado por un aura de colores fuertes que invita a entrar fácilmente y lo convierte en un lugar difícil de dejar. Vilcabamba guarda un secreto: aloja en sus elementos creadores de vida la capacidad de alargarla. Es por ello que allí se instalan muchas personas en busca del contacto simbiótico con la naturaleza y a través de la creación de comunidades ecológicas.  No me extraña, entrar en ella es como ingresar en una tercera dimensión. ¿Cómo no vivir largos años en un lugar en dónde el tiempo se detiene entre primaveras eternas, agua pura y suelos fértiles?

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Durante la tarde el pueblo duerme la siesta
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Octagenario descansa en la puerta de su casa

Vilcabamba es sinónimo de naturaleza y eso lo ha convertido en un lugar de descanso de fin de semana para los ecuatorianos que viven en los alrededores y fue (y sigue siendo), un atractivo para muchos extranjeros que se han radicado en el lugar. Éstos últimos tienen algo en común: llegaron a Vilcabamba buscando el contacto con la naturaleza, el consumo responsable, la autosustentabilidad y la vida en comunidad. Así lo contaba con un español casi inentendible llamado Tom, un estadounidense jubilado con pasado hippie y con un presente ecológico en Vilcabamba desde 2010. Tom vive a 4 kilómetros del pueblo en una casa pequeña a orillas del río que ocupa menos espacio que su frondosa huerta, es vegetariano y sólo consume productos orgánicos. Además Tom trabaja en un proyecto que inspira: en 2011 comenzó la construcción de una comunidad autosustentable en un terreno de 3 hectáreas que adquirió a unos 25 minutos a pie desde su hogar.

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Las zanahorias crecen en la huerta de Tom

La comunidad posee plantaciones de bananas, árboles de cítricos, brócoli, lechuga, cebollas, algunas especias como cilantro y perejil y posee alrededor de 30 gallinas ponedoras de huevos. Tiene además un invernadero, habitaciones para los miembros de la comunidad, un baño seco (los desechos son drenados con aserrín) y una cocina que funciona como espacio común de intercambio. Las habitaciones poseen paneles solares y sus paredes se están levantando con botellas de vidrio.

Tom es parte de un proyecto global conocido como Woofing. El World-Wide Opportunities on Organic Farms o Willing Workers on Organic Farms (WWOOF) , en español “Trabajadores voluntarios en granjas ecológicas” es una red de organizaciones nacionales que facilitan el trabajo de voluntariado en granjas de todo el mundo y brindan la oportunidad a aquellos viajeros con inquietudes por la vida en comunidades de este tipo. En general, estos lugares sirven también para aprender y ahorrar, ya que como se otorga alojamiento y comida a cambio de no más de cuatro horas de trabajo diarias, si bien no hay un rédito económico por ello tampoco se gasta.

Quienes participan en éstos proyectos son parte de un nuevo paradigma cuyas bases son el respeto por la naturaleza, el uso de energías renovables, la sustentabilidad tanto alimenticia como económica, el reciclaje y el uso de materiales de construcción ecológicos, el respeto por los otros y por la tierra, la toma de decisiones a través del consenso y la implementación de sistemas de intercambio no monetarios.

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las proveedoras de huevos orgánicos

Actualmente éstas comunidades, también conocidas como ecoaldeas, se encuentran en creciente expansión y reciben a miles de personas inquietas por adoptar un estilo de vida más relacionado con el contacto y el cuidado del medioambiente.

Si te interesan éste tipo de proyectos te invitamos a ingresar en las siguientes páginas:

http://woofing.org/

http://wwoofinternational.org/

http://www.helpx.net/

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