Sobre los miedos: una carta a mi amiga del alma

Querida amiga:

Siempre es tan lindo leerte y sentirte cerca. Debo confesarte que tu pregunta me hizo reflexionar. Hacía mucho que no pensaba seriamente en ésto de los planes futuros. No es que no lo haga, es simplemente que cuando vienen éstos cuestionamientos a la cabeza los dejo pasar. A veces pienso que es una forma de evasión. Aunque la mayoría de las veces prefiero pensar que en realidad estoy viviendo otro proyecto. Los otros(que quizás incluyan establecerme en algún lado o no, quien lo sabe) todavía no han madurado lo suficiente como para que los tenga presentes todo el tiempo.

Entonces no es que no tenga planes, más todo lo contrario. Tengo miles de proyectos que dibujo, desdibujo y reformulo en mi cabeza (y en los miles de papelitos que escribo) todo el tiempo. Y vos sabés como soy yo con todo esto de la ansiedad. Si me pongo a pensar demasiado en todo eso me vuelvo loca. Entonces ¿para qué me voy a llenar de miedos y privarme de disfrutar de todo ésto que vivo ahora?. No sólo me cuestiono el futuro sino también el presente. De vez en cuando me pregunto ¿estoy haciendo lo correcto? y al final siempre me respondo con un sí del que no dudo.

No creo que el ser humano pierda la “capacidad” del miedo. Creo que hasta es un gran hermoso símbolo de la fragilidad humana, por eso le digo “capacidad” y no “debilidad”. Tener miedo es de alguna manera reconocernos pequeños y eso sin duda, es una cualidad admirable. Entonces sí, claro que tengo miedo. Pero creo que confío un poco más en el destino, la providencia o como quieras llamarle. Quizás es porque ya di el gran salto y no tengo nada material que perder ni nada que demostrarle a nadie.

No me imagino que otras cosas pueden preocuparnos si no es no conseguir un trabajo o no tener dinero para llevar adelante los proyectos que queremos o quizás no conseguir el reconocimiento social buscado. O lo que es peor, cumplir con expectativas propias que nos inventamos para en realidad, complacer a los demás. Si no fuera por esas barreras culturales – sociales sin dudas seríamos más libres y no estaríamos preocupándonos sino más bien ocupándonos.

Y si, estoy tranquila porque Nueva Zelanda nos dio ahorros. No muchos, pero lo suficiente para seguir andando hasta que lleguemos Australia a empezar de cero nuevamente. Un plan que es efectivo pero que si no ocurriese por algún motivo, me obligaría a pararme a pensar en otras cosas. Supongo que no tengo plan B porque sigo confiando en esa fuerza que guía nuestros pasos y que siempre nos empuja hacia algún lado aunque a veces no nos demos cuenta.

También sucede que la moneda todavía está girando en el aire sin querer detenerse. Y quizás te parezca descabellado esto que te voy a decir pero de alguna manera viajar se ha convertido para mí en mi “zona de confort”. Suena paradójico pero me resulta mucho más fácil vivir bajo esta dinámica que pensarme en una situación de estabilidad laboral, en un mismo lugar, haciendo todos los días de mi vida lo mismo. A volver a eso sí le tengo miedo y el gran desafío será buscar la forma de evitarlo el día que decida quedarme en un mismo sitio.

Claro que cuando digo “zona de confort” no le otorgo ningún tipo de connotación negativa, más todo lo contrario. Cuando me doy cuenta que estoy del otro lado del mundo, aprendiendo de distintas culturas, viviendo experiencias únicas e invaluables, me agradezco a mí misma haber tomado la decisión de partir. Es simplemente que eso es “a lo que estoy acostumbrada ahora”.

Cuando no hay nada que perder entonces el equilibrio del universo indica que la vida debería darnos de ganar

La clave para mí es el despojo material y el respeto a los ideales en contra de toda expectativa externa puesta en uno. Incluso en contra de la crítica social auto-inflingida consciente e inconscientemente. Cuando no hay nada que perder entonces el equilibrio del universo indica que la vida debería darnos de ganar. Te podría decir que la entrega al destino en ese momento es completa y la expansión de la creatividad y la fe en uno mismo y en el cosmos es enorme. Tenemos que empezar a creer que es fácil vivir la vida.

Y luego de empezar a vivir todas éstas sensaciones llega el día en que te volvés totalmente loca por un segundo y saltás al vacío sin que te importe absolutamente nada. Un momento único de inspiración, iluminación y confianza plena; te inmolás por vos misma. De ahí en más, habiendo saltado, con los restos de cordura que quedan en vos, ves que hacés. Te puedo asegurar que no hay nada más hermoso que sentirse en el camino correcto. Aun cuando no se pueda ver el final del mismo.

Todo llega cuando tiene que llegar y habiendo saltado al vacío te preguntarás y repreguntarás mil veces ¿estoy haciendo lo correcto? Podemos mentirle al mundo pero no podemos mentirnos a nosotros mismos toda la vida. El proceso a veces es largo, pero la agonía es un símbolo de que algo se está acabando…solo hay que dejarlo ir… de a poco y cuando tenga que ser.

0 Comentarios

  1. Rodolfo Maldonado

    Mis queridos Carla y Mariano: Paro un rato mi actividad diaria, motivado por lo que termino de leer. Hace unos años, conocí a una señora, Laura, que solía encontrar ya muy viejita, caminando por las calles de Campana, siempre activa, haciendo algo. Yo la encontraba y le preguntaba a sus mas de 90 años… “Laura! ¿Como anda?… ¿que está haciendo?”… y ella me respondía — ” muy bien” — y me contaba lo que estaba haciendo ese día. Y tuve la libertad de preguntar como hacía a su edad, ponderándola, para mantener esa energía. Y ella me respondió que todas las mañanas se levantaba y se preguntaba *¿ que tengo hoy?* respiro… escucho… entiendo… me puedo levantar… puedo caminar… etc. etc. y con eso salgo a hacer lo que tengo que hacer. Si bien tenía una muy buena posición, su felicidad pasaba cada día con lo que podía encarar. Y aprendí mucho de ella, a quién todavía recuerdo.

    Y es asi. Uno puede estar soñando con una felicidad lejana e inalcansable, cuando la tenemos aqui todos los días. No es que uno limite su sueños de ir por mas. Al contrario. Pero muchos esperan algo que no llega nunca y se olvidan que se les pasa la vida en eso.

    Yo tengo la suerte de disfrutar ( a veces sufrir…ja) de mi mujer, de mi familia, de mi casa, de mis amigos, de mis recuerdo incluso. Y eso es el fundamento que me permite soñar… bien… para tener nuevas metas, que las quiero con todo mi corazón, pero que son eso: metas, que posiblemente serán parte de mi futura vida. No lo se. Pero lo voy a intentar.

    Mi vida y mi felicidad están en lo que disfruto o padezco hoy.

    Por eso, cuando leo lo que Uds sienten, me corre un poco de feliz frío, que me hace admirar el proceso que están viviendo hoy. Ojalá que puedan hacerlo reforzando esa libertad que Uds sienten. Y que no les quede hilo en el carretel y que se colmen de momentos felices, o no… pero inolvidables.

    Todo lo que he leido de ayer a hoy me produce este sentimiento. Uds. cuentan con mi apoyo. El camino es largo y depende de Uds cuanto de hermoso tenga, pensando en plenitud. El camino es tan largo… que puede terminar mañana… pero en uds está ese sentimiento de pensarlo a lo lejos, como el horizonte de nuestra Pampa, al que no llegaremos nunca, pero que nos invita a caminar.

    Y bueno… sigo con mi laburo. Los quiero mucho Rodo / Papá

    1. Rodo! Tus palabras siempre son tan lindas y llenas de sentimiento que me hacen sentir un frío a mi también. Creo que ya te lo dije alguna vez, vos también tendrías que escribir!!! Te mando un abrazo siempre agradecida por el apoyo incondicional y tus historias!!! Te queremos muchisissisisismo

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