Deberías comenzar por preguntarte quien eres

Me he sorprendido al abrir mi nuevo cuaderno por primera vez. Es blanco, no tiene renglones, está completamente deshabitado. Me conmueve verlo tan lleno de nada. Pareciera que ha llegado a mis manos para desafiarme. Para mostrarme que soy capaz de mantener la calma frente a una hoja vacía y que es en esa misma vacuidad en donde están todas las respuestas.

Han pasado 3 meses desde que lo llevo conmigo, así, vacío como ha llegado a mis manos. Y es hoy, en un brote hacia fuera que comienzo a habitarlo. Hoy y no antes, porque en ese antes que se fue, he vuelto y revuelto las palabras como quien revuelve compulsivamente un café a la espera de – quien sabe que cosa -. Como si en esa espera pudieran callarse las voces, para ver(me) con claridad.

No se cuando empecé a sentirme descolorida. Tampoco se cuando me llené de tanto que me olvidé de lo que siempre había estado allí. No se cuando empezó a molestarme la tibieza del fuego que se apaga.  Hubo un paréntesis lleno de silencios. Silencios por no tener nada por decir y silencios por tener tanto por decir que no supe por donde empezar.

Necesité volver a casa para des-encontrarme con todas las que fui y reencontrarme con la que soy. Necesité aceptar que haberme llenado de éste mundo me ha desprovisto de todo y me ha llenado de preguntas que jamás podré resolver. Todas mis verdades absolutas refutadas, todas mis seguridades robadas me han dejado desnuda con la desnudez de quien no puede asegurar cual es su lugar favorito, ni su color favorito, ni su libro favorito. Necesité preguntarme quien era, para volver a habitar-me.

Volví al lugar del que fui, que no es el mismo que ha sido. Porque allí en donde fue mi infancia hay promesas de un futuro que no es mío. Volví al inicio para abrazar a Johanna y Johanna se murió inesperadamente antes de que pudiera abrazarla mientras yo no podía dormir por temor a la muerte. Volví para dejar pendientes todos mis proyectos pendientes y celebrar lo que fue sin mirar lo que no ha sido.

Ésta vez la lista es pequeña (créanme si les digo que son pocos los proyectos);
  • Escribir más. Escribir para mí, lo que sea, como sea. Como ejercicio de liberación, de interpretación, de hacerme cargo de la existencia, de mi existencia. Como para dejar constancia de que ésto de no saber por donde empezar a ordenar éste quilombo de pensamientos y sentimientos no es más que postergar el encuentro con mis fantasmas.
  • Leer más. Reencontrarme con todos los libros que no leo hace dos años. Que leer no sea escape sino encuentro. Que me cuenten lo que el mundo, el amor y la misma vida no me cuentan sobre el mundo, el amor y la vida. Leer más poesía y que no me de miedo no poder escribir nunca como ellos.
  • Meditar, aunque sea un ratito cada día. Callar las voces internas, silenciarme. Dejar que el hoy sea hoy y que los pájaros canten y que la tierra gire y nos regale los colores del sol cual nos alejamos de él. Aceptar que mi pelo será cada vez más gris y que no se que quiero hacer en los próximos años.

Fue necesario volver y volver a partir para encontrarme con lo que soy. Fue necesario volver y volver a irme para encontrar la paz, para decirme a mí misma: éste es el camino correcto, éste es el único camino posible.

Un comentario

  1. Rodolfo Maldonado

    Querida Carla! Quisiera contestar lo que termino de leer con el silencio,que me provoca…. ¿pero cómo hago? ¡Es un silencio de admiración! ¡Es un silencio que no es vacío! Que tiene el peso específico mas grande que la naturaleza pudiera producir. Es un silencio de respeto. Expresas las cosas de tal manera que provocas la relectura, y con cada una se disfruta mas esa manera de expresar. ¡Nuevamente gracias! Y que sigas por ese… tu camino. Un beso. Rodo

    Arq. Rodolfo Maldonado & Asociados Estrada 614 (2804) Campana 03489-421278 03489-15650046

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