Derribando “peros”: El primer paso para animarse a viajar

Si estás leyendo esto es porque estás pensando en viajar y no te animás. Te decimos algo: no te preocupes, en algún momento te vas a ir. Todo llega a su debido tiempo y la duda es parte de un arduo proceso que nos confronta una y otra vez con nosotros mismos antes de estar seguros que es hora de partir.

valor es tener tres corazones, el que tenemos y quienes lo acompañan, haciendo crujir los metacarpos. Mariano

La vida de quienes se lanzan a un viaje sin importar demasiado lo que vendrá es menos entendida de la de aquellos que por diversos motivos deciden vivir su vida en un único lugar y viajar sólo de vacaciones. Ninguna de las dos está mal, pero si al pensar en viajar te imaginás asumiendo el “riesgo” de enfrentarte a lo desconocido y te das cuenta que estás sonriendo, lleno de adrenalina, transmitiendo y defendiendo esas ideas con pasión vas por buen camino; ya identificaste ese sueño y lo estás viviendo: no hay vuelta atrás.

Antes de empezar a viajar siempre surgen muchas preguntas: nosotros también lo vivimos. Seguramente ese fervor venga acompañado de muchos “peros”, muchos motivos por los cuales “por ahora” preferís no salir. Lo que sigue a continuación es una pequeña parte de los “peros” que en algún momento nos convencieron que quizás los sueños sólo se soñaban y las conclusiones a las que llegamos luego de animarnos a cumplirlos. Los compartimos, quizás te ayuden en este proceso de búsqueda y aceptación de tu verdadero destino.

Viajar no es sinónimo de escape sino todo lo contrario: es sinónimo de búsqueda interna a través del encuentro con diversas culturas, del contacto con la naturaleza y del acercamiento a una forma distinta de vivir la vida.

Ahora bien, si estás pensando en viajar porque “tu vida es un caos” te aconsejamos humildemente que no lo hagas. Tenés que saber que vayas donde vayas el problema va a seguir existiendo. Viajar para dejar atrás una realidad que no podemos cambiar quizás sea una solución temporal antes de volver a cometer los mismos errores donde sea que nos encontremos.

Lo importante frente a esta pregunta es que la respuesta sea sincera. Puede que para muchas personas tu decisión de viajar sea parte de un proceso de evasión pero eso solo vos lo sabés. Si sentís dentro tuyo el impulso de hacerlo, entonces ¿qué estás esperando?. Cuando sientas que viajar es lo que realmente querés estarás en condiciones de partir.

Este es quizás uno de los miedos más difíciles de superar. No es fácil dejar todo y mucho menos desatar los lazos que nos unen a las cosas. Al momento de planear un viaje sin fecha de vuelta probablemente tengas que dejar tu trabajo estable y tu hogar. Es normal preguntarse: ¿qué hago cuando vuelva?. Nosotros te preguntamos a vos: ¿todavía no te fuiste y ya estás pensando qué va a pasar cuando vuelvas?.  No dejes que el temor al futuro atente contra tus más profundos anhelos. La mejor respuesta a esta pregunta es “me preocuparé por ello cuando vuelva, si es que sucede”.

Preocuparse por la vuelta sin siquiera haber salido es una trampa de la mente, es sólo una excusa. Nuestro consejo para quienes se quieren ir de viaje y no se animan es siempre el mismo “no te preocupes, viajá y llegado el momento si decidís volver, ya sabrás como resolverlo”.

Nosotros creemos que este tampoco es un impedimento. Siempre es bueno contar con un ahorro por si algo pasa pero créannos, hemos conocido gente que viaja desde hace mucho tiempo ganándose el pan todos los días.

Si no tenés nada de plata, para comenzar podés vender tus cosas, las que quieras y con lo demás, armarte una mochila para salir a recorrer el mundo: todo lo que necesites aparecerá en el camino.

Durante el viaje siempre que tengas la voluntad vas a conseguir la forma de trabajar, esto es así de viaje o en donde quiera que te encuentres. Nadie va a venir a golpearte la puerta ofreciéndote trabajo ni te van a regalar nada. Ya sea en relación de dependencia, por tu cuenta, ejerciendo tu profesión u oficio o aprendiendo uno nuevo, las oportunidades se encuentran mientras vos estés alerta y dispuesto.

Los trabajos que encuentres dependen muchísimo del lugar en el que te halles; en Sudamérica es habitual hacer dinero vendiendo artesanías, comida, haciendo música, dedicándote a la fotografía, escribiendo, trabajando de cocinero, de mozos o meseras y vendiendo comida, entre otros. Es muy común también el trueque de cosas que ya no nos sirven por otras que podamos necesitar. En Oceanía y Europa las visas working holiday te dan la oportunidad de viajar y de encontrar trabajo con mayor facilidad.

En todo caso aún cuando viajes con los ahorros de toda tu vida te aconsejamos que vivas el viaje como si no tuvieras ni una moneda. Es normal pensar que “no vamos a poder”, en que “no sabemos hacer nada”. Se aprenden muchas cosas si uno está atento y dispuesto a trabajar para seguir adelante. Tener un presupuesto limitado ayudará a que cada cosa que obtengamos tenga un valor único.

Por otro lado, en el camino hay muchísima gente dispuesta a tenderte una mano si la pedís (a veces ni hace falta hacerlo), un techo, una comida. Lo que necesites se va a ir presentando en el momento justo.

Es muy probable que tus seres queridos no logren entender los motivos por los cuales decidís partir, es normal. Nadie más que vos está dentro tuyo sintiendo todo esto que te pasa y, por otro lado, los miedos e inseguridades de quienes se quedan son también lógicos. Dejar a todos ellos atrás es la parte más difícil de viajar, porque no los queremos preocupar o porque simplemente los vamos a extrañar. Sin embargo es muy probable que terminen entendiendo y cuando te vean feliz acepten tu decisión. Afortunadamente las nuevas tecnologías nos permiten estar en constante contacto con todos, incluso más que cuando no estábamos de viaje.

Lo importante es que nunca dejes de hacer lo que te hace feliz para complacer a los demás.

Viajar solo no es fácil pero tiene muchísimas cosas buenas. A veces estamos planeando un viaje acompañados o simplemente estamos esperando que algún amigo/a se decida a tomar la decisión para poder irnos con él o ella.

Los viajeros pueden tener pocos momentos de soledad si se lo proponen y aún cuando te encuentres temporalmente sin compañía no hay nada que temer; si seguís los consejos de quienes conocen el lugar no vas a correr peligro y siempre va a haber gente que se encuentre en la misma situación que vos.

Compartir el viaje con alguien a quien conocés es seguramente una experiencia hermosa pero es importante que entiendas que aquella persona deberá compartir las mismas expectativas que vos y deberá caminar a tu lado, siendo ambos capaces de cumplir sus sueños y materializar sus deseos. En caso que esto no fluya de la manera esperada puede complicar un poco las cosas, por eso deben mantenerse enfocados en lo que anhelan.

Para quienes esperan el momento perfecto déjennos decirles que éste no existe. Siempre van a existir compromisos que nos mantengan atados al lugar del que venimos: los estudios, el trabajo, la familia. De todas estas cuestiones que conviven con nosotros debemos ponderar qué es lo que más pesa en nuestra balanza. La familia y los amigos siempre van a estar apoyándonos aunque prefieran que estemos cerca, trabajo encontraremos en donde quiera que estemos siempre que tengamos voluntad y sin dudas el mundo no se va a parar porque nosotros decidamos irnos. Entonces, el momento perfecto es aquel en que vos sientas que es el momento de partir.

Repasando este texto nos es imposible no remontarnos a aquellas épocas en las que todos estos miedos nos atormentaban. Compartiendo nuestras experiencias individuales nos encontramos con muchas dudas y miedos similares que afortunadamente supimos resolver. Somos personas normales, iguales a vos. Si nosotros lo hicimos, ¿por qué vos no?

La libertad es un estado del alma, es la capacidad de enfrentar nuestros propios miedos y sentir la fricción de la piel al abrir las alas hacia nuestros sueños. – Carla –

Unos de los seres que más nos inspiran es el gran escritor Eduardo Galeano y hablando de la utopía, él dice lo siguiente:

“Ella está en el horizonte dice Fernando Birri. Me acerco dos pasos y ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos, y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. A pesar de que camine, no la alcanzaré nunca. ¿Para qué sirve la utopía? Sirve para esto: para caminar.”

Caminen estimados, todos aquellos caminos que puedan caminar sin importar dónde lleguen. Lo difícil es empezar, pero cuando eso ocurre, cuando finalmente tomamos la decisión de virar la proa hacia nuestros sueños algo cambia, otro mundo se erige frente a nosotros, un mundo que siempre había estado allí pero que nunca nos habíamos detenido a mirar. Y cuando el sueño se cumpla vendrá otro y así otro más y no sólo estaremos preparados para vivirlos, estaremos ansiosos por vivirlos. Seremos adictos a soñar y lo que es mejor, tendremos el coraje para ir por ellos.

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