Bellas rutinas y días de calma

 

Creo que las mariposas se sienten libres por el simple y grandioso hecho de saberse efímeras, porque saben que al llegar el ocaso les espera la muerte. Por ese mismísimo hecho lucen radiantes, llenas de colores. Su existencia es simplemente hermosa, aunque dure un suspiro. A nosotros nos toca otra suerte, re-inventarnos constantemente, enfrentarnos con el peso de la existencia y romper… Con el molde, el puesto y el auto – impuesto. Romper con todo y agonizar mientras tanto creyendo que nuestra existencia dura mucho más que el suspiro de una mariposa.  

Aquí el mar es calmo y sirvió desarmarse para ver atardeceres limpios, de cielos celestes, naranjas y rosas. Pareciera que estamos en uno de los lugares más tranquilos del planeta y sin embargo las noches son largas y no las entiendo. Me cuesta enfrentarme a ellas y no se si dormir tapada o simplemente no dormir. Quiero sol y agua y también noche aunque me cueste fluir con ella.

Estamos en Koh Tao, vivimos en una casita chiquita, más bien es una pieza. Para ser llamada casita debiera tener una cocina modesta. De techo a dos aguas, paredes de trópico y delta, parece levantarse en el aire.

El paso de los días le ha dado a este lugar un leve sentido de hogar. Especialmente por habernos dado la posibilidad de crear una hermosa rutina. Una de desayunos con piñas y frutos desconocidos en los que nos hincamos sobre su carne fresca. Una en la que nos tomamos la mañana para no hacer nada, almorzamos nuevos sabores y damos cortas caminatas. Bella rutina la de volver a casa y mirar una película y comentarla o simplemente quedarnos mudos. La de volver a salir para ver el atardecer en la playa y que él sea mis ojos porque a veces me pierdo los detalles. Bella rutina de cenar o no hacerlo porque ya estamos cansados del arroz y los fideos de arroz.

El espejo frente a mi se desvanece, alguien me pide que vuelva a mí en sueños, es el comienzo del fin y el principio de algo nuevo. Me vuelvo blanda, dócil, desatomizada. Llegó el momento de irse lejos del viaje que no planeamos y empezar a dibujar otro mapa. Pienso que hay pocos valientes y que a veces tenemos que jugar a serlo.

0 Comentarios

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *